BREVE NOTICIA

QUÉ ES

La Sociedad Misionera de Cristo Rey es un Instituto de Vida Religiosa Consagrada en formación, de Derecho Diocesano, llamado a vivir, en el mundo actual, según el espíritu de San Ignacio de Loyola y de los santos misioneros y maestros de perfección cristiana, que hasta el día de hoy han sido fieles a las enseñanzas y estilo de vida que inspiró el santo en sus escritos, en su vida y especialmente en sus Ejercicios Espirituales. Tras los años de prueba que señala la Santa Iglesia, la Sociedad Misionera podrá ser de Derecho Pontificio.

QUÉ PRETENDE

PRETENDE SER UNA RESPUESTA PARA NUESTRO TIEMPO.

Es un hecho doloroso que la mayor parte de los hombres viven hoy alejados de Dios y de la Iglesia y que la manera de pensar y la vida pública y social se separan cada vez más de la fe cristiana. Desgraciadamente, en muchos lugares se ha llegado a la apostasía general y a una subversión completa, no solamente de lo que constituye la sociedad cristiana, sino de los mismos fundamentos sobre los que se apoya el orden natural y la ley natural impresa por Dios en la naturaleza humana.

En consecuencia, la Sociedad Misionera de Cristo Rey, tiene ante sí la gran misión de consagrarse a la evangelización y recristianización de los individuos, las familias y de toda la sociedad, con un afán universal, ya que el bien cuanto más universal es más divino. Y todo ello para que la vida pública y privada se conforme con la doctrina del Evangelio, de acuerdo con el recto orden social y las enseñanzas del Magisterio perenne de la Iglesia y así todos los hombres apartados de Cristo, puedan volver a la Iglesia para participar de la vida divina. No está circunscrita en su apostolado a una diócesis, región o nación, sino que su fin es el de la Iglesia universal. Su espíritu misionero le lleva a seguir la voz del Papa y de la Jerarquía católica, para trabajar en cualquier parte del mundo donde sea más necesario su apostolado. El Papa Juan Pablo II ha repetido en varias ocasiones: “El empeño misionero no tiene plazos e implica a todos los miembros de la comunidad cristiana, hoy como en los comienzos de la Iglesia”.

Por todo ello lo que pretende la Sociedad Misionera de Cristo Rey es ser para nuestro tiempo como un don del Corazón misionero de Jesús. La regla primera que define su espíritu dice así : “El fin de nuestra Sociedad Misionera es, no solamente atender a la propia perfección cristiana sino con la misma gracia divina, procurar intensamente la santificación del prójimo en cualquier parte del mundo donde se espera más servicio de Dios”.

NUESTRO FUNDADOR

Nuestro fundador fue el jesuita P. José María Alba Cereceda que falleció santamente el 11 de Enero de 2002 a la edad de 77 años después de una vida entregada totalmente a la mayor gloria de Dios y el bien de las almas a través de su ejemplar vida sacerdotal y de educador y apóstol incansable entre la juventud, de la devoción al Corazón de Jesús y al Corazón Inmaculado de María. Además de ser el fundador de la Sociedad Misionera de Cristo Rey fue también fundador de la Unión Seglar de San Antonio María Claret, de la Asociación de la Inmaculada y San Luis Gonzaga, del Colegio Corazón Inmaculado de María y de la Asociación María Reina y Madre.

Fue también cofundador de la Asociación de Sacerdotes y Religiosos de San Antonio María Claret y de la Hermandad Sacerdotal Española de San Juan de Ávila. Director de la revista Ave María. Consiliario de numerosos turnos de la Adoración Nocturna Española de ANE y ANFE. Promotor de diversas actividades de vida cristiana entre la juventud (Campamentos, Colonias infantiles, Marchas a Santiago, Acampadas...). Promotor y director de numerosas tandas de Ejercicios Espirituales. Consiliario de la Asociación de Taxistas católicos de Barcelona.

De su entrega generosa, a través de la dirección espiritual de las almas, brotaron numerosas vocaciones a la vida consagrada. De esas vocaciones, unas fueron al Carmelo, otras a la Cartuja, otras al clero secular, otras al Cottolengo del P. Alegre y otras entraron en las filas de la Sociedad Misionera de Cristo Rey.

 

El P. Alba mantuvo una entrañable amistad con el que fue santo y sabio Obispo de Cuenca, Monseñor José Guerra Campos. Fruto de esa unión de ideales y de afanes apostólicos fue la acogida en su Diócesis de las primeras vocaciones sacerdotales que florecieron gracias al celo del P. Alba.

 

Después de unos años de trabajo en la Diócesis conquense, fue voluntad del P. Alba, que alabó el Sr. Obispo D. José Guerra Campos, que ese grupo de jóvenes sacerdotes, que el mismo Sr. Obispo había ordenado, se constituyeran en Instituto de vida consagrada en formación, a fin de que tanto ellos como cuantos habían de seguir esta vocación caminaran a la perfección evangélica encuadrados en un Instituto de vida consagrada con personalidad jurídica en la Iglesia y con misión canónica para sus fines apostólicos. Así las cosas el Sr. Obispo, D. José Guerra Campos, erigió en su Diócesis el 29 de Septiembre de 1994, la Sociedad Misionera de Cristo Rey y aprobó, en la misma fecha, sus Constituciones y modo de proceder.

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Nuestro Fundador

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